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lunes, 27 de octubre de 2014

Ser niño.

Erase una vez un niño con anhelos y esperanzas, un niño que tenía un futuro por delante.
El niño empezó a crecer creyendo que todo sería felicidad en la vida.
Y el niño terminó de crecer con esa idea.
Incluso cuando nada era fácil ni feliz él creía que sí.
Y el niño jamás dejó de ser niño, ni siquiera cuando aparecieron canas en su cabello.
Y el niño murió con esa idea.

martes, 16 de septiembre de 2014

Diálogos.

-Dígame que ha sido de vuestro destino.
-Un completo desastre, una calamidad impetuosa y de extensa área.
 -¿Podría contarme el contexto de su problema y anexar más detalles?
 -Pues, en este caso el problema se anexa a mi vida, se desglosa en varias incertidumbres y termina  generalizándose en una persona.
 -¿Que ha pasado señor?  ¿Este problema puede afectar vuestra psiquis?
- Mi psiquis está afectada, decayó en profunda falta de cordura y empezó a declinar hacia el masoquismo emocional puro.

No estás.

Llega el día que esperaba,
que a mi lado estuvieses.
Y no estás.

Sucede el espectáculo
que ver a tu lado ansiaba.
Y no estás.

Durante breves segundos,
eternos pasaríamos.
Pero no estás.

Y de mis penas sabes
y observas tú.
Pero no estás.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Amor sin verse

Por: Yael Atletl Bueno Rojas

Era como aquella mañana de otoño el la que sabía que moriría, una mañana que sucedería algún día. Pero no, no era la misma mañana aterradora e inevitable, esta mañana era diferente, algo en su cálido tono poco común anunciaba una buena noticia, un cambio positivo.
Y ahí estaba yo, parado en el jardín junto a mi árbol favorito, esperando a alguien, no sabía a quién, pero sabía que estaba esperando.
Este sueño era distinto, no era seco, frío e insonoro, a diferencia de la mayoría de mis sueños.
Se nubló mi vista y al despejarse vi por primera vez su rostro; no lo creía, era tan hermosa que quedé perplejo dentro de mi propia mente. Ella era tan hermosa e indescriptible, ni siquiera podía pensar de donde había salido tal belleza. Ahora mi impaciencia torturaba a mi mente. No quería saber más, preferí vivir el día en lugar de verlo acontecer.
Desperté como todas las mañanas, sabiendo gran parte de lo que me sucedería en el día, pero sin saber cómo, así que me levanté, me vestí, desayuné y fui directo para la escuela.
Entré a mi salón y tome las clases habituales, pasaron los primeros cuatro módulos y no la vi.Aún conservaba la esperanza de verla.
El receso fue la oportunidad perfecta para buscarla, caminé por cada sitio de la escuela, vigilando los más transitados; noté que todos me veían de forma extraña, como si estuviese loco, no me importó en lo absoluto.
Pronto me vi cansado y sin querer me paré a un lado de mi árbol favorito en medio del jardín de la escuela, cuando noté lo que sucedía eche una ligera carcajada y seguí buscando.
Pasó un buen rato después de que tocaran para entrar a clases y no había noticia alguna de ella, todo era vacío, aburrido y sin sentido para mí, sabía que la vería, pero la impaciencia es letal.
Repentinamente, la noticia más inusual posible, nos íbamos de visita a una escuela cercana por una exposición que haría. El recorrido fue eterno para una mente tan torturada como la mía. Cuando entre, alguien tocó mi hombro, era ella, No tuve tiempo de asimilar nuestra primera visualización cuando ella sonrió y me dijo:

-Te he estado esperando todo el día.

domingo, 24 de agosto de 2014

Letras sobre letras.

Plan sobre plan, idea sobre idea, cada cosa fuera de lugar que se reordena sin que me dé cuenta y cada cosa que se sale de sitio a cada diez minutos y regresa sólo cuando me fijo a verla.
Asi son mis ideas. No tienen orden, no tienen sentido ni figura.
Sólo son ideas esparcidas. Que terminan en fragmentos de texto que después se acomodan unos tras otros, buscando la parte del texto que les corresponde.
No hay gran mágia. Aunque para mi es un completo misterio.

Uno escribe sin ver siquiera. No lo necesita más. Las faltas ortográficas se hacen cada vez más molestas y uno no puede dejarlas de ver.
Y ya no hablo de lo mismo. Idea cortada, ¿no lo habíamos mencionado ya?
Pero qué más dá. Aún así puedo recordar de qué hablábamos.
Ahora imaginemos que la mente humana es un librero.
Pongo las ideas en este librero. Y llegan nuevas sin que me dé cuenta, ni siquiera las veo pasar. De repente ya están allí.

Pero tampoco importa tanto.

El problema llega a la hora de elaborar un escrito. Cuando todas las ideas buscan salir al mismo tiempo, chocan unas contra otras como si fuesen aves perdidas. Cayendo y dejando el estruendo del choque. Totalmente opuestas, pero han colisionado.
Se mezclan a veces. A veces se matan entre ellas. Pero cuando una idea llega al papel, en ese momento está a punto de hacerse la magia que tanto me intriga. Las ideas contrarias saben que ya no tienen lugar en el papel y se retiran a sus nidos. Vuelven a los estantes, dejando espacios vacíos en donde irán nuevas ideas.

Entonces las demás ideas tienen luz verde para salir a flote, buscando cada una su lugar, viendo de arriba para abajo y buscando  quién va antes y  quién va después de ella.

Muchas ideas chocan entre sí, hiriéndose y cayendo hasta su muerte o hasta otra repisa, en la que esperarán una oportunidad para curarse y salir a flote nuevamente.

Cuando han encontrado su orden, esperan el llamado al que atenderán enseguida.
Esperan a estar involucradas en un párrafo. Y cuando la mente va a escribir el párrafo, la idea emprende el vuelo majestuosamente, como un ave surcando los cielos, hacia el papel. Todo eso sin que lo veamos realmente.

Pero una vez que lees el resultado de tu obra te das cuenta de cuantas ideas han surgido, han muerto y han triunfado, buscando salir a la luz.

domingo, 17 de agosto de 2014

El humano es el único que razona?

Ponemos de manera hipotética, que se hacen los mismos experimentos de prueba y error con humanos, ratones y un millón de animales. Cada animal tomará cierto tiempo para aprender qué está bien y qué no.
El humano es el primero en entenderlo. Pero eso no significa que los demás no razonen. Porque al fin y al cabo terminaran entendiendo. El humano sólo tiene la ventaja de poder aprender a pensar más rápido que los demás animales. Y sólo eso.
El ser humano sigue siendo nada más que un animal. Punto.

Las marionetas.

Hacemos lo que debemos al decir lo que decimos, al escribir lo que escribimos; es una orden que debemos cumplir sin fallar en ningún aspecto. Cada palabra viene de un lugar que no conocemos, pensamos que es nuestra mente la que escribe pero realmente hay algo que nos hace escribir...
 incluso fuera de lo vivido se hallan las causas más extrañas, lo que le da la vida a las palabras no solo son las marionetas llamadas escritores, sino los sentimientos que se incuban en cualquier objeto, suceso o sonido de la vida de este.

martes, 22 de julio de 2014

Hijo

Con las letras en sangre escritas
y de piel hechas las hojas,
un libro se ha de escribir a mi apellido.

Mas yo no lo haré
pues no tengo el poder,
que posee la mujer,
y no tengo las palabras
que solo el destino ha de saber.

-Yael Atletl Bueno Rojas

sábado, 10 de mayo de 2014

Día de las madres.

Hoy es un dia algo explotado por el capitalismo... pero hoy también (y lo realmente importante) es que es el día en que se supone demostrar amor y afecto a las madres, originalmente se pensaba en que fuera un día en el que se visitasen a las madres, se les comprara una flor o se fuera a la iglesia; pero el ingenioso sistema capitalista decidió usarlo como excusa de venta. Hoy es un día para pasarla con mamá y que no mueva ni un dedo haciendo quehacer, los regalos son opcionales.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Locura por la escritura

Como se podrán dar cuenta, he empezado a subir cuentos y poesías que he escrito a lo largo de mi vida, solo para entretener un rato y darlas a conocer. ¿Qué sentido tiene escribir si nadie te lee?

martes, 12 de noviembre de 2013

Vino tinto (II)

Recién despierto, perdí el conocimiento un tiempo que desconozco, aún tengo el cuaderno y la lámpara, pero, ¿Dónde estoy?No se ve absolutamente nada a mi alrededor, incluso con la lámpara de petróleo se me dificulta ver.El suelo está inundado, a cada paso salpico agua y escucho ecos lejanos.Hay un extremo olor a vino en el ambiente, como si se hubiese evaporado todo un barril y hubiese reemplazado el aire.Veo a lo lejos una luz, una luz que amenaza con desaparecer. Corro lo más rápido que puedo.Me acerco a la luz cada vez más y más. Hasta que llego al lugar que la produce. Me detengo en seco. Una terrible sensación de terror y asco inundan mi cuerpo.Tengo enfrente a mi abuelo y su amigo empalados, sin piel más que en la cara y con todas sus vísceras de fuera, desparramadas en el charco rojizo que rodea los cadáveres empalados.Ambos cuelgan, mi abuelo fue atravesado por el pecho, mientras que su amigo ha sido clavado de manera vertical, de forma que la estaca sale de su boca. Al lado de la horrible escena hay una antorcha hecha de huesos, un cráneo es usado para contener la yesca.No puedo llorar, incluso sabiendo que mi abuelo ha muerto. Decido caminar hacia adelante, esperando toparme con alguna pared. La veo, una pared... más bien un muro de piedra, hay cajas flotando en el agua que parece haber estado estancada desde hace años. No sé qué haré.Por lo mientras, he decidido sentarme en una de las grandes cajas de madera y descansar de la humedad en mis zapatos.Olfateo un poco el ambiente, me he acostumbrado al olor del vino ya.La oscuridad se disipa, estoy en una clase de pasadizo minero, el agua estancada ya no está y tampoco los cadáveres ensartados.No logro describir este lúgubre sentimiento. Felicidad y angustia.Podría pensar que fue una ilusión, pero mis pies siguen mojados.Camino hacia la salida, doblo la esquina para salir, pero el camino está bloqueado, una gran columna de piedra obstaculiza el paso, haciéndome imposible la huida.Doy media vuelta y ahora solo me queda de opción internarme más en la mina.
Hay un ascensor en buenas condiciones, me subo a él, y en cuanto lo hago, la oscuridad vuelve.

Te recuerdo.

Ayer te vi. Parada ahí, en esa esquina en la que sueles tomar la combi. Estabas parada de manera dulce e inquieta.
Llegó la combi y subiste, saludando a todos los que iban dentro como acostumbras.

Hace tres días te vi bromear con tus amigas y sonreír, sonreír como solo un ángel lo haría.

Hace una semana trabajé en equipo contigo. Perdóname por no hablar mucho, me daba pena hablarte.

Hace diez días te vi en la cooperativa tratando de comprar. Me da lastima no haberte podido ayudar. Desde el salón vi que terminó el receso y no conseguiste comprar nada.

Hace veinte días, modifiqué la lista de la profesora de matemáticas para que no reprobaras, porque no lo mereces. Ni lo merecerás.

Hace un mes, llegaste. Vi tu rostro, tu belleza resaltó inmediatamente, me quedé perplejo, incrédulo. Poco a poco (En realidad de mucho a mucho) fuiste adquiriendo, sin querer, mi cariño, mi amor.

Vi tu carisma, vi como te preocupabas por los demás, como hacías amigos en un santiamén, como lograbas animar a todos hasta en las situaciones más desfavorables. 

Te vi llorando con tus amigas en más de una ocasión. 
Me enamoré de ti, de tu belleza y de tu forma de ser.

Eras perfecta.
Hoy, escribo esta carta en tu memoria, porque siempre en mi corazón, un corazón que desearía haber sido amado por el tuyo; y en el de los demás, todas aquellas personas que has apoyado, has animado y con las que has llorado.

Ninguno de nosotros te olvidará. Lo juro.

martes, 29 de octubre de 2013

Vino Tinto


Por: Yael Atletl Bueno Rojas


Corría de prisa, pensando en aquello que venía de tras de mí, voltee y la oscuridad reinaba, temí haber caído en su trampa, lo escuchaba cerca, sus pasos pesados tras los míos, me alcanzaría y no lograría sobrevivir. Seguí corriendo, mi corazón latía intensamente, pasaba de cuarto en cuarto procurando cerrar cada puerta que pasaba para evitar que me alcanzara. En un acto de idiotez, me metí al closet con la velocidad de un tigre y tomé este libro que se hallaba entre la ropa.

Ahora, lo escucho pasar frente al closet, pero se aleja, mi truco ha funcionado.

Puedo escribir en paz relativa.
Todo comenzó hace seis horas, en la casa de un amigo de mi abuelo, su casa estaba llena de armaduras, banderines, libreros, muebles estilo veneciano, quinqués y candelabros en todos lados. Estaba emocionado, su casa era en sí una mansión, con pinta de ser castillo. Mi abuelo y su amigo Tom charlaban, mientras yo estaba atónito viendo las pinturas y leyendo las portadas de los libros que se hallaban en las estanterías.

Me sentí como un niño de 9 con juguete nuevo, pero lo malo era que yo no conservaría nada de eso, era una sensación de emoción efímera. Mi abuelo me llamó, su amigo Tom nos iba a dar un paseo por su mansión y al final nos enseñaría su secreto. Yo estaba seguro que al final nos enseñaría un gran cofre lleno de oro o algo así, que ingenuo.

Nos llevó a su biblioteca privada, un lugar relativamente pequeño en comparación al patio, en el que fácilmente podría caber una docena de elefantes de manera holgada. La biblioteca era más alta que larga, había escaleras verticales de por lo menos 4 metros que te daban acceso a las estanterías más altas. Esto es irrelevante, tengo muy poco tiempo como para esto.

En sí, todo estaba bien hasta que llegamos al patio interior, en el que había una gran fuente en el centro, una figura femenina con cara demasiado redonda y ojos exageradamente sesgados se erguía sosteniendo una jarra, de la cual salía el agua.
El patio estaba lleno de canales en el piso, el agua siempre fluía y se veía bastante cristalina. Cuando yo me fijaba en los canales, vi una figura correr por un pasillo, retrocedí un poco y tropecé, Tom me ayudó a pararme y nos guió al cuarto sorpresa. Bajamos las escaleras del patio interior. Ahí se encontraba una puerta de madera, con cerradura de oro y decorados de plata, Tom la abrió con una llave con incrustaciones de joyas y nos dio una lámpara de petróleo a cada uno, antes de que pasáramos nos dijo: 

“Están a punto de presenciar el hallazgo más preciado que he hecho en esta mansión, pisen con cuidado”.

 Eso de hallazgo me pareció muy sospechoso. Algo simplemente andaba mal. Al entrar, olí un aroma a azufre y vino viejo, el aroma era muy pesado y abundaba en la habitación, que estaba inmersa en una profunda oscuridad, incluso con las tres lámparas, yo no lograba ver más allá de 5 metros de mi nariz. El cuarto era enorme, pero tras unos cuantos pasos, logré ver, además del suelo, un enorme barril de madera, del cual se derramaban gotas de vino tinto por una llave, Tom se acercó al barril y cerró la llavecilla de madera. Lo oí susurrar: “No puede ser”.

Naturalmente, pensé que se había servido un poco de vino y había dejado mal cerrada la llavecilla, cosa que lo había hecho enojar bastante. Se paró y explicó: 

“Hace unos 150 años, mi familia hizo esta cosecha de vino, la puso a añejar aquí, pero el único que sabía de la llave era mi abuelo Francisco, después de su muerte toda la familia buscó desesperadamente la llave, de manera que incluso mi padre y mi tía Margaret pelearon a muerte hasta que mi tía calló del segundo piso y se fracturó la columna, jamás volvió a caminar. La familia se separó y ni siquiera sé que fue de mis hermanos. Ahora, después de cuarenta años de reconstrucción, he logrado hallar la llave. Se preguntarán, ¿Por qué no solo tiramos la puerta? La respuesta…” se detuvo y tiró la llave, estaba estupefacto, su rostro exhibía un profundo horror, sus ojos estaban quietos, lagrimeando, fijos en la oscuridad. De repente le dio un tic en el ojo izquierdo y con mucho esfuerzo logró articular las últimas palabras de su vida “…es él”. Una sombra veloz distanció a mi abuelo de mí mientras esta se dirigía hacia Tom el cual gritó y corrió tanto como pudo, hasta que su lámpara dejó de iluminar el cuarto. Corrí, traté de recordar el camino, vi hacia mis lados y hacia atrás, pero tampoco podía ver la lámpara de mi abuelo. Fue lo peor que sentí en mi vida. Después de vagar por las tinieblas, vi la luz del patio interior y corrí hacia ella, cerrando la puerta de la bodega de vinos al salir. Miré la estatua, la mujer de la cara rara había perdido tanto cabeza como el brazo que sostenía la jarra, el agua se había tornado de color rojo oscuro, casi café, y en el piso, yacía un libro forrado de piel gastada. El titulo estaba en latín, pero el nombre del autor no. “Francisco Delán Atorde Gonzáles”. El libro se hundió en el suelo de piedra, que parecía disfrutar tragarse aquel libro. Subí las escaleras, pasé varios pasillos y busqué desesperadamente la salida, pero cuando encontré el vestíbulo principal me percaté de que la puerta había desaparecido y había quedado una pared en su lugar. Me sentí aterrado, traté de romper una ventana, pero incluso tras lanzarle una silla, esta no se dañó en lo mínimo, incluso la silla se partió en pedazos. Me había pasado al menos una hora buscando una manera de salir, pero lo único que hallaba eran cucarachas, cucarachas en todos lados, yo estaba desesperado, una desesperación fatal, decidí subir al ático, techo, azotea o a lo que tuviese esta choza, para de ahí poder salir, aunque fuese tirándome. Avancé lentamente, para no llamar la atención o hacer ruido, pero a medio camino, la luz empezó a disminuir, el aire a oler a azufre y la temperatura a bajar. Encendí mi lámpara de petróleo y continué, de repente escuché pasos detrás de mí, pasos pesados y lentos, como si un coloso paseara por la casa, me eché a correr y los pasos aumentaron el ritmo, me seguía, pasé por un centenar de cuartos, escuchando el terrible caminar de la criatura asesina, hasta que logré entrar a este armario.

Ahora escucho los pasos de nuevo, vienen para acá, su respirar es tan fuerte que aturdiría a cualquiera, … 

…está en frente del armario,

pensé que se iría, pero…

…se ha detenido.

Continuará...

miércoles, 23 de octubre de 2013

Veratatum est in rosa mortem solum...

Verdad perece en el alma solitaria,
alma abandonada que perece lentamente,
 nadie sabe su existencia aunque el conozca la de todos.
 Alma sabia en la oscuridad.
 Oscuridad sofocante en la que nadie entra y nadie sale.
-Yael Atletl Bueno Rojas

sábado, 1 de septiembre de 2012

Un poco de mi vida

Este es el momento en el que empiezo a escribir incoherencias, dejandome llevar por el movimiento de mis dedos, las palabras que salen de mi mente y terminan expresándose en el mundo real sin que siquiera lo planee por un minuto, pues mientras escriba continuamente sin detenerme a observar a mi alrededor mis palabras siempre tendrán coherencia, pues las ideas se van desarrollando una sobre otra, de tal manera que siempre le dan continuidad al texto.
Las ideas pueden ser infinitas, sin un numero exacto de lineas, párrafos y paginas, todo un libro podría ser escrito de una manera continua, pero a medida que continuas las ideas se acumulan en tu cabeza y es difícil recordar como empezó todo, por lo cual debes continuar escribiendo sin interrupciones o todo irá mal, todo lo que has escrito podría cambiar de forma drástica, pues no es la misma idea que tenías antes a la que tienes ahora, solo basta con escribir sin pensar para darte cuenta de que estás haciendo algo largo, si no te detienes a pensar puede llegar a ser un texto enorme y entre más te detienes disminuyes tus ideas lo cual afectará tu texto, de manera que tan siquiera pensando en echar un vistazo empiezas a escribir incoherencias incluso después de haber recordado lo que habías escrito no tienes nada en tu mente para seguir escribiendo, una idea cortada puede ser la más peligrosa, y  a la vez l a mas reveladora, pues a través de ella puedes observar tus pequeñas distracciones todo lo que has hecho se empieza a demostrar, psicológicamente te separas del mundo exterior y la única cosa que te separará de tu trabajo es el cansancio, tu vida se consume lentamente, incluso si escribes mientras escuchas música las emociones y pensamientos siguen fluyendo sin importar el tono de la canción, los errores de ortografía se hacen cada vez más evidentes y lo que parece ser un texto sin fin se convierte en un paraíso, un paraíso donde las emociones y el texto fluyen por tu mente hasta las teclas, pasando por el corazón en unas ocasiones y por la razón unas cuantas más, las incoherencias se hacen cada vez más visibles, sin interrupción alguna has logrado crear unos cuantos párrafos, nos pensado en detenerte, sigues escribiendo sin importarte lo que sucede a tu alrededor pero no te das cuenta de que todo lo que estás haciendo hasta que terminas.

Y, ¿Como sabemos que hemos acabado? Solo nuestra mente nos lo dirá, cuando la parte consiente logre hacer frente a la cantidad de ideas que logran salir de tu mente, sin duda alguna has logrado expresarte de la manera más sencilla posible: la imaginación hecha palabras, una serie de palabras que empiezan a hacerse más coherente a medida que tu  persona se acostumbra a ello, expresarse termina convirtiéndose en un extraño ataque de palabras en las cuales pocas veces se menciona el porque de escribir, aveces escribir es una tarea bastante difícil pero con el tiempo la mente genera ideas que ni siquiera se habían pasado por tu mente en tu vida, lo que haces se vuelve una verdadera carrera de dedos,  un espectáculo de escritura continua, tan rápido o tan lento que tus dedos apenas si se detienen, la carrera se detiene luego de unos minutos, has interrumpido la idea principal y te has separado del texto, lo sabes ya, estas empezando con el final de tu texto, luego tu emoción incrementa y termina siendo una carrera nuevamente, buscas terminar lo antes posible, las ideas aun fluyen pero en menor cantidad, nadie te puede detener, ni siquiera una falta de ortografía que tu conciencia te dice que debes de reparar, pero no lo haces, sigues escribiendo, el final esta cada vez más cerca las emociones empiezan a acomodarse y tu conciencia logra detener el exceso de ideas, el mundo empieza a reaparecer, de repente estás en el mundo nuevamente, te das cuenta que ha oscurecido desde que empezaste a escribir. Haz terminado....  



Hemos terminado.